¿Qué es?
La
colposcopía consiste en una observación del cuello uterino y la
vagina que realiza el ginecólogo con el fin de detectar llagas, pólipos,
lesiones sospechosas de cáncer de cuello de útero o del virus del Papiloma Humano (HPV).
¿Cómo se realiza?
El
procedimiento es muy similar al del Papanicolau: El ginecólogo
introduce un espéculo a través de la vagina de la paciente y coloca una solución
de ácido acético en el cuello del útero, que lo ayuda a retirar el moco cervical y observar con claridad a través del
Colposcopio. Éste aparato -un lente de aumento similar al microscopio- le
permite detectar lesiones que ante el ojo humano podrían ser imperceptibles.
Incluso toman fotos, o muestras de tejido que luego se envían a analizar.
A
continuación se realiza la Prueba de Lugol o Schiller: se coloca yodo sobre el
cuello del útero para detectar, eventualmente, la presencia de las llamadas
"manchas blancas".
¿Qué son las manchas blancas?
Se denomina
"manchas blancas" a las zonas que no toman el yodo, conservando su tonalidad
original. Esto ocurre cuando hay pequeños sectores descamados, inflamados o con
hiperqueratosis, posibles indicadores de la presencia del virus del Papiloma
Humano (HPV) o de cáncer de útero.
¿Cómo tengo que prepararme?
La paciente no
debería tener relaciones sexuales entre 24 a 48 horas antes de someterse al
examen, ni realizarse duchas vaginales. Se recomienda vaciar por completo la
vejiga para evitar incomodad durante la exploración.
¿Con qué frecuencia se realiza?
Lo ideal es
realizarlo una vez por año a partir de la primera relación sexual. Si la
paciente todavía es virgen no es necesario, dado que la colocación del espéculo
podría ocasionar la rotura del himen. También es necesario en caso de pacientes
con flujo o sangrado vaginal anormal, pacientes que estén a punto de realizarse
una operación de útero, y a modo de control en aquellas con antecedentes de
cáncer o virus del papiloma humano (HPV)
¿Qué tengo que saber sobre los resultados?
En
cuanto a la Prueba de Lugol o Schiller, si el epitelio (tejido
que recubre el cuello del útero) en su totalidad toma el color del yodo, indica
normalidad.
Si en cambio existen "zonas blancas", o que varían ligeramente
su color, el profesional tomará una muestra de dicho tejido y ordenará una
biopsia para despejar cualquier tipo de dudas.
Gracias a este procedimiento,
el médico puede detectar con precisión lesiones. En cualquiera de los casos, el
médico comunica el resultado del estudio a la paciente.
Prolapso
El prolapso es una
enfermedad que generalmente afecta a las mujeres en postmenopausia, pero puede
hacer su aparición mucho antes. ¿Cómo evitar que te encuentre desprevenida?
Enterate en ésta nota
¿Qué es?
El prolapso
consiste en la protrusión de los órganos de la pelvis a través del canal
vaginal, es decir, los órganos emergen por el debilitamiento de los músculos que
los contienen.
¿Ocurre sólo en la tercera edad?
No
necesariamente. El prolapso también puede ocurrir luego de
sucesivos partos, o como consecuencia del estreñimiento crónico (o el pujo
ligado a éste), o la menopausia y su baja de estrógenos entre otras causas.
¿Cómo se produce?
Una protrusión es un
mecanismo a través del cual un tejido es desplazado hacia adelante por aumento
de volumen, por ser "empujado" por otro elemento o -como es el caso del
prolapso- porque el músculo que lo contiene sufre un
debilitamiento. Cuando los tejidos vaginales pierden calidad y firmeza, los
órganos pélvicos descienden a través de la vagina hasta asomar al exterior. En
casos de histerocele o prolapso uterino este descendimiento es perfectamente
visible: el cuello del útero es expuesto en su totalidad en casos extremos.
¿Existen distintos tipos de
prolapso?
Sí, existen cuatro tipos distintos de
prolapso:
Prolapso de vejiga urinaria o anterior: se trata del desplazamiento de la vejiga y la pared vaginal a través de la cara anterior de la vagina, hacia el exterior.
Prolapso rectal o posterior: se trata del desplazamiento de la vejiga y la pared vaginal a través de la cara posterior de la vagina, hacia el exterior.
Prolapso uterino o histerocele: consiste en el descenso del útero hacia el exterior a través del canal vaginal. En casos de gravedad, puede ocurrir junto a un prolapso de vejiga y a un prolapso rectal
Prolapso intestinal o enterocele: Se manifiesta cuando los intestinos descienden a través del útero y el recto.
¿Hay distintos grados de la
enfermedad?
Sí, existen distintos grados de prolapso,
y se determinan en base al nivel de protrusión del útero o la pared vaginal.
Primer grado: Únicamente detectable por el profesional, mediante exámenes clínicos. Se trata de un leve descenso o debilidad de la pared.
Segundo grado: El descenso o debilidad se puede detectar mediante movimientos de pujo por parte de la paciente. En este caso, puede llegar a alcanzar la entrada de la vagina.
Tercer grado: El descenso de tejido sobrepasa el límite de la vulva si la paciente puja, pero ya puede apreciarse a simple vista.
Cuarto grado o Procidencia: Es el caso de mayor gravedad, se trata del descenso completo del útero, como si fuera un guante o manga dado vuelta hacia fuera.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas más frecuentes del
prolapso son:
- Sensación de peso o presión sobre la pelvis
- Lumbalgia (dolor de
espalda en la parte baja)
- Ruptura de fibras del tejido vaginal
-
Sangrado
- Dolores al mantener relaciones sexuales
- Incontinencia urinaria
¿Cuáles son los tratamientos?
Existe una
intervención quirúrgica destinada a tratar el prolapso. Se trata de una práctica
de baja complejidad, que puede incluso realizarse de manera ambulatoria y con un
post operatorio poco traumático. Se estima que de dos a cuatro semanas luego de
la operación, podés estar recuperando tu ritmo de vida normal.
Otra variante es la histerectomía, destinada a reparar el prolapso anterior y posterior, y corregir la incontinencia urinaria, únicamente en grados avanzados.
Sin embargo, no todos los casos requieren esa corrección. En grados moderados, el prolapso puede tratarse mediante ejercicios de fortalecimiento, utilización de hormonas, control del estreñimiento y suspensión del cigarrillo.
¿Cómo puedo prevenirlo a futuro?
Es interesante
conocer algunas formas de ayudar a evitar esta enfermedad.
- Cigarrillo: si fumás, podés contribuir al prolapso de dos maneras: el tabaco impulsa la atrofia de los músculos pélvicos, y la tos crónica genera mayor presión abdominal.
- Retención de líquidos: Es importante mantener la vejiga en constante funcionamiento para evitar la retención abdominal
- Estreñimiento: trata de ayudar a tu organismo a eliminar lo que no necesita de la forma más natural posible. Una dieta rica en fibras, vegetales y frutas es una excelente forma de hacerlo.
El prolapso es una situación que no se puede evitar fácilmente, pero tiene solución. Por ende, no te preocupes ni te angusties de más. En el peor de los casos tendrás un paso breve por el quirófano, pero quizás puedas evitarlo. No dejes de realizarte los exámenes pelvicos correspondientes de manera regular y confiá en tu médico: Él es quien te recomendará la mejor prevención o tratamiento.
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