Es el incremento excesivo de la presión arterial, por encima de la presión máxima o sistólica. El valor promedio o normal para un paciente adulto es menor a 120/80 mm Hg o 12/8 mm Hg. Los pacientes que sufren de colesterol, diabetes, problemas renales, excesivo consumo de alcohol o herencia genética, tienen mayor predisposición a sufrirla de manera crónica.