Estado de desorientación que acarrea una repentina incapacidad para razonar, dispersión y dificultad para tomar decisiones. En algunos casos se trata de un episodio temporal, pero en otros se vuelve permanente con el tiempo.
Algunas de las causas son:
Tumores cerebrales
Hipoglucemia
Convulsiones
Falta de sueño
Hipotermia
Traumatismo craneal
Intoxicación por alcohol
Para asistir a una persona que sufre confusión, hay algunos recursos simples:
Ante todo, mantener en calma y silencio el ámbito donde se encuentre
Preguntarle su nombre, edad y la fecha
Suministrarle una bebida o alimento dulce (si es a causa de hipoglucemia)
Recordarle dónde está y quién sos, aunque te conozca
Acercarle un calendario o un reloj
Hablarle de planes para el día
Es necesario llamar al médico si presenta otros síntomas como fiebre, sudor, mareos, alteraciones respiratorias, o si el estado de confusión dura más de 10 minutos.
La confusión prolongada o crónica se relaciona con la demencia.