
- Neoplasia con tratamiento quimioterápico: pacientes cancerosos con anemia tratados con
quimioterapia mostraron una respuesta significativa del hematocrito cuando se les administró
dosis de eritropoyetina recombinante humana de 150 UI/kg tres veces por semana. Tanto
los pacientes con cánceres sólidos o linfoideos como aquellos con infiltración tumoral de la
médula ósea, responden a la terapia con eritropoyetina recombinante humana.
Se recomienda una dosis inicial de 150 UI/kg por vía subcutánea, tres veces por semana.
Si la respuesta no es satisfactoria como para disminuir las transfusiones o aumentar el
hematocrito luego de 8 semanas de tratamiento, la dosis puede aumentarse hasta 300
UI/kg, tres veces por semana. Si los pacientes no responden satisfactoriamente a esta dosis,
es improbable que respondan a dosis mayores. Si el hematocrito excede del 40%,
debe suspenderse la dosis de eritropoyetina recombinante humana hasta que el hematocrito
disminuya a 36%. La dosis debe ser reducida en un 25% cuando se reinicia el tratamiento,
y titulada para mantener el hematocrito deseado (30 a 33%). Si la dosis inicial
de eritropoyetina recombinante humana incluye una muy rápida respuesta (por ejemplo,
un incremento de más de 4 puntos porcentuales en cualquier período de 2 semanas), debe
reducirse la dosis.
- lnfectados por HIV, medicados con zidovudina: dosis de 100 UI/kg resultaron efectivas
para disminuir el requerimiento de transfusiones y aumentar el nivel de glóbulos rojos. La
respuesta a la terapia con eritropoyetina recombinante humana puede afectarse por episodios
inflamatorios o infecciosos intercurrentes y por un aumento de la dosis de zidovudina.
En consecuencia, la dosis de eritropoyetina recombinante humana debe evaluarse en
base a estos factores para mantener la respuesta eritropoyética deseada.
Se recomienda determinar el nivel de eritropoyetina sérica endógena (previa a una transfusión)
antes de comenzar la terapia con eritropoyetina recombinante humana. Hay evidencia
de que los pacientes que reciben zidovudina y tienen niveles de eritropoyetina sérica
endógena mayor de 500 mUI/ml, probablemente no respondan a la terapia con eritropoyetina
recombinante humana.
Para pacientes con niveles de eritropoyetina sérica endógena menor o igual a 500 mUI/ml
y que están recibiendo una dosis de zidovudina menor o igual a 4200 mg/semana, la
dosis inicial recomendada de eritropoyetina recombinante humana es de 100 UI/kg por vía
intravenosa o subcutánea, 3 veces por semana durante 8 semanas.
Durante la fase de ajuste de la dosis, debe controlarse semanalmente el hematocrito. Si no
hay respuesta como para reducir los requerimientos de transfusiones o aumentar el hematocrito
después de 8 semanas de tratamiento, puede aumentarse la dosis en 50 a 100 UI/kg,
tres veces por semana. Posteriormente, debe evaluarse la respuesta cada 4 a 8 semanas y
ajustarse la dosis en incrementos de 50 a 100 UI/kg, 3 veces por semana. Si los pacientes
no responden satisfactoriamente a una dosis de 300 UI/kg tres veces por semana, es improbable
que respondan a dosis mayores de eritropoyetina recombinante humana.
Una vez que se logra reducir el requerimiento de transfusiones o el nivel de hematocrito
deseado (30 a 33%), debe titularse la dosis de eritropoyetina recombinante humana en
base a factores tales como: variaciones en la dosis de zidovudina y presencia de procesos
infecciosos o inflamatorios intercurrentes.
Si el hematocrito excede el 40% debe discontinuarse la dosis hasta que el hematocrito
caiga a 36%. La dosis debe ser reducida en un 25% cuando se reinicia el tratamiento y
luego titulada, para mantener el nivel deseado del hematocrito (30 a 33%).
Modo de empleo :
Previo a su administración todo producto parenteral debe ser examinado visualmente
para identificar si no existe material particulado y si se conserva incoloro.
No utilice ningún producto parenteral en que se visualice material particulado o cambio
de coloración.
Evite la agitación vigorosa prolongada con la consiguiente formación de espuma, ya
que este procedimiento puede desnaturalizar a la eritropoyetina recombinante humana,
con la posible inactivación del producto
Utilizando técnicas asépticas proceda a colocar una aguja estéril en una jeringa estéril.
Elimine la cubierta plástica (flip-off) del frasco ampolla que contiene Pronivel® solución y
limpie la parte superior del tapón con un desinfectante. Inserte la aguja en el frasco ampolla
y extraiga con la jeringa el volumen apropiado de solución a inyectar
Cada frasco ampolla de Pronivel® solución es de un solo uso, ya que no contiene conservadores.
Descártese todo remanente del frasco ampolla no utilizado en esa única vez
No diluir Pronivel® solución o administrar mezclado con otras soluciones de medicamentos.
Administración por vía subcutánea: las inyecciones se hacen en forma alternada en los
miembros y en la pared anterior del abdomen.
Administración por vía intravenosa: en 1 a 2 minutos, como mínimo. En los pacientes en
diálisis, la inyección deberá efectuarse a continuación de la diálisis, en la aguja de la canalización,
seguida de un enjuague con 10 ml de solución isotónica de uso parenteral a
fin de asegurar el correcto pasaje del producto hacia la circulación. En los pacientes que
reaccionan con síntomas pseudogripales, puede resultar preferible una inyección más lenta,
durante 5 minutos.
Contraindicaciones
Hipertensión no controlada.
Hipersensibilidad conocida a productos derivados de células de mamíferos.
Hipersensibilidad conocida a la albúmina humana.
Precauciones y advertencias
La eritropoyetina recombinante humana no está indicada en pacientes cancerosos o infectados
con HIV para el tratamiento de la anemia debido a otros factores tales como deficiencias
de hierro o folatos, hemólisis o hemorragia gastrointestinal.
No ha sido establecida la eficacia y seguridad de la terapia con eritropoyetina recombinante
humana en pacientes con antecedentes convulsivos o enfermedad hematológica subyacente
(anemia falciforme, síndrome mielodisplásico o desórdenes de hipercoagulación).
La eritropoyetina recombinante humana debe usarse con precaución en pacientes con porfiria
conocida.
Debe controlarse el hematocrito dos veces por semana en pacientes con insuficiencia renal
crónica y una vez por semana en pacientes infectados con HIV, tratados con zidovudina
y en pacientes cancerosos, hasta que el mismo se haya estabilizado. Una vez estabilizado
hacer determinaciones periódicas. Debido al tiempo requerido para la eritropoyesis y
la vida media de los glóbulos rojos, puede presentarse un intervalo de 2 a 6 semanas
entre el momento del ajuste de la dosificación (iniciación, incremento, reducción o discontinuación) y un cambio significativo en el hematocrito.
Antes y durante la terapia con eritropoyetina recombinante humana deben controlarse las reservas
de hierro, incluyendo la saturación de transferrina (hierro sérico dividido por la capacidad
de fijación del hierro) y la ferritina sérica. Puede ser necesario efectuar un suplemento férrico
para aumentar y mantener la saturación de transferrina en niveles que sostengan adecuadamente
la estimulación de la eritropoyesis de la eritropoyetina recombinante humana.
En pacientes con insuficiencia renal crónica debe efectuarse un recuento sanguíneo completo,
con recuento diferencial y de plaquetas, como así también controlar los valores séricos
de nitrógeno ureico sanguíneo, ácido úrico, creatinina, fósforo y potasio.
El tiempo de sangría elevado, característico de la insuficiencia renal crónica disminuye hacia
la normalidad una vez corregida la anemia en los pacientes tratados con eritropoyetina
recombinante humana (lo mismo ocurre cuando la anemia se corrige por transfusión).
A medida que se eleva el hematocrito y los pacientes experimentan un aumento en la sensación
de bienestar y calidad de vida, debe reforzarse la importancia del cumplimiento de
las prescripciones de diálisis y dietarias. En particular, la hipercalemia no es rara en pacientes
con insuficiencia renal crónica.
La terapia con eritropoyetina recombinante humana da como resultado un incremento en
el hematocrito y una disminución del volumen plasmático, que pueden afectar la eficacia
de la diálisis. Durante la diálisis, los pacientes tratados con eritropoyetina recombinante
humana pueden requerir un incremento de la anticoagulación con heparina para prevenir
la coagulación en el riñón artificial.
Los pacientes que son dializados marginalmente pueden requerir ajustes en la prescripción
de diálisis.
En pacientes con insuficiencia renal crónica, que no requieren diálisis cuya anemia es tratada
con eritropoyetina recombinante humana deben controlarse el hematocrito y la presión
sanguínea con la misma frecuencia que en los pacientes dializados. La función renal
y el balance electrolítico y de fluidos deben ser estrechamente controlados, ya que una
mejoría en la sensación de bienestar puede enmascarar la necesidad de iniciar la diálisis
en algunos pacientes.
No han sido completados los estudios sobre la progresión de la disfunción renal durante
períodos mayores de un año.
Los cambios en la creatinina y el clearance de creatinina no son significativos en pacientes
tratados con eritropoyetina recombinante humana. El análisis de la pendiente de la curva
de creatinina sérica en función del tiempo, no indica en estos pacientes cambios significativos
en la pendiente luego del inicio de la terapia con eritropoyetina recombinante humana.
Como la eritropoyetina recombinante humana es un factor de crecimiento que estimula primariamente
la producción de glóbulos rojos, no puede excluirse la posibilidad de actuar
como factor de crecimiento para cualquier tipo de tumor, particularmente malignidades
mieloideas.
Si el paciente no responde o no mantiene la respuesta, deben evaluarse y considerarse las
siguientes etiologías:
1- Deficiencia de hierro.
2- Procesos malignos, infecciosos o inflamatorios subyacentes.
3- Pérdida oculta de sangre.
4- Enfermedades hematológicas subyacentes (talasemia, anemia refractaria u otros
desórdenes mielodisplásicos).
5- Deficiencias vitamínicas (Vit. B12; ácido fólico).
6- Hemodiálisis.
7- Intoxicación con aluminio.
8- Osteitis cística fibrosa.
El potencial carcinogénico de eritropoyetina recombinante humana no ha sido evaluado.
La eritropoyetina recombinante humana no induce mutación genética bacteriana (Test de
Ames), aberraciones cromosómicas en células de mamíferos, micronúcleos en ratones o
mutación genética en el sitio HGPRT.
- Hipertensión: la presión sanguínea debe estar controlada antes de la iniciación de la terapia
con eritropoyetina recombinante humana.
Los pacientes con hipertensión no controlada, con insuficiencia renal crónica no deben ser
tratados con eritropoyetina recombinante humana (Ver Contraindicaciones).
Al elevarse la presión sanguínea pueden aumentar los episodios de hipertensión durante
la terapia con eritropoyetina recombinante humana en todos los pacientes con insuficiencia
renal crónica (dializados o no), a menudo durante las etapas tempranas del tratamiento,
cuando se está incrementando el hematocrito. Para prevenir la hipertensión y sus
secuelas, es necesario controlar cuidadosamente la presión sanguínea.
Durante el periodo
en que se está elevando el hematocrito, los pacientes dializados pueden requerir la iniciación
o un incremento de la terapia antihipertensiva. Debe advertirse al paciente de la importancia
de cumplir con la terapia antihipertensiva y de las restricciones dietarias. Para
los pacientes que responden a la eritropoyetina recombinante humana con un rápido incremento
del hematocrito, existe la posibilidad de exacerbación de la hipertensión. En estos
casos, reducir la dosis de eritropoyetina recombinante humana. Se recomienda disminuir
la dosis de eritropoyetina recombinante humana si el incremento en el hematocrito
excede los 4 puntos en cualquier período de 2 semanas.
Si es dificultoso controlar la presión sanguínea puede suspenderse la terapia con eritropoyetina
recombinante humana hasta que se haya restablecido el control de la misma.
La hipertensión, asociada con un incremento significativo del hematocrito se ha producido raramente
en pacientes cancerosos tratados con eritropoyetina recombinante humana. Sin embargo,
debe monitorearse cuidadosamente la presión sanguínea en este tipo de pacientes,
particularmente en aquellos con antecedentes de hipertensión o enfermedad cardiovascular.
La terapia con eritropoyetina recombinante humana no ha sido asociada con una exacerbación
de la hipertensión en pacientes infectados con HIV (tratados con zidovudina). Sin
embargo, debe suspenderse la terapia si la hipertensión anterior no está controlada y no
debe iniciarse hasta no lograr su control.
- Convulsiones: han ocurrido convulsiones en pacientes con insuficiencia renal crónica
que participaron en ensayos clínicos con eritropoyetina recombinante humana. En pacientes
dializados, la incidencia de convulsión fue mayor. Dado un aumento del riesgo potencial
durante los primeros 90 días de terapia con eritropoyetina recombinante humana, debe
controlarse la presencia de síntomas neurológicos premonitorios, como así también la
presión sanguínea. Mientras que la relación entre las convulsiones y el grado de incremento
del hematocrito es incierta, se recomienda disminuir la dosis de eritropoyetina recombinante
humana, si el hematocrito se incrementa en más de 4 puntos en cualquier
período de 2 semanas.
Debe alertarse a los pacientes para evitar actividades potencialmente
peligrosas (manejar vehículos, operar maquinaria pesada).
La terapia con eritropoyetina recombinante humana no se ha asociado con convulsiones
en pacientes infectados con HIV, tratados con zidovudina.
- Eventos trombóticos: durante la hemodiálisis, los pacientes tratados con eritropoyetina
recombinante humana pueden requerir un incremento de la anticoagulación con heparina
para prevenir la coagulación en el riñón artificial.
En pacientes con insuficiencia renal crónica (dializados o no) se observaron otros eventos
trombóticos (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, ataque isquémico pasajero).
Los pacientes con enfermedad vascular preexistente deben ser controlados uidadosamente.
La terapia con eritropoyetina recombinante humana no fue asociada con eventos rombóticos
en pacientes infectados con HIV tratados con zidovudina.
- Aplasia pura de glóbulos rojos: Se han reportado, casos de aplasia de células rojas y
severa anemia, con o sin citopenias, asociadas con anticuerpos neutralizantes a Eritropoyetina.
Esto ha sido comunicado predominantemente en pacientes con Aplasia pura de
glóbulos rojos recibiendo Eritropoyetina por vía subcutánea.
Cualquier paciente que presente, disminución de la respuesta terapéutica a Eritropoyetina,
acompañada por Anemia Severa y bajo recuento de reticulocitos, debe ser evaluado por la
etiología de la perdida de efecto terapéutico, incluyendo la presencia de anticuerpos neutralizantes
a la Eritropoyetina.
Si hay sospecha de cualquier anemia asociada a anticuerpos anti-eritropoyetina y otros
productos eritropoyeticos, la eritropoyetina debe ser discontinuada de modo permanente.
Los pacientes no deben recibir otras proteínas eritropoyeticas, ya que puede existir reacción
cruzada de anticuerpos.
- Embarazo: categoria C. No existen estudios adecuados y bien controlados en mujeres embarazadas. La eritropoyetina recombinante humana puede ser usada durante el embarazo solamente si el beneficio potencial justifica el riesgo potencial para el feto.
- Lactancia: no se sabe si la eritropoyetina recombinante humana se excreta con la leche humana. Como muchas drogas se excretan en la leche materna, debe tenerse precaución cuando se administra eritropoyetina recombinante humana a madres que amamantan.
- Empleo en Pediatría: la seguridad y efectividad en niños no ha sido establecida.
Interacciones medicamentosas
El efecto de la eritropoyetina recombinante humana puede potenciarse por la administración
simultánea de otro agente antianémico. Por ello, la administración de hierro cuando
el tratamiento con eritropoyetina recombinante humana no produce la respuesta deseada,
debe hacerse con cuidado teniendo en cuenta los controles de laboratorio efectuados.
La intoxicación por aluminio puede reducir la repuesta al tratamiento.
Reacciones Adversas
Los estudios realizados indican que la eritropoyetina recombinante humana generalmente
es bien tolerada. Los eventos adversos informados son frecuentemente consistentes con el
estado de la enfermedad subyacente (insuficiencia renal crónica, cáncer, infección por HIV).
- Inmunogenicidad: al igual que con todas las proteínas terapéuticas, hay potencial de Inmunogenicidad.
Los anticuerpos neutralizantes a eritropoyetina, en asociación con anemia
aplasica de glóbulos rojos o anemia severa (con o sin otras citopenias), fueron reportados
en pacientes que reciben Eritropoyetina durante la vigilancia post marketing.
Cuando son reportados, la incidencia de formación de anticuerpos, es altamente dependiente
de la sensibilidad y especificidad del ensayo. Adicionalmente, la incidencia observada
de anticuerpos positivos (incluyendo anticuerpos neutralizantes) en un ensayo, puede
ser influenciada por varios factores incluyendo metodología del ensayo, manipuleo de
la muestra, tiempo de recolección, medicación concomitante y enfermedad de base.
Por estas razones, la comparación de la incidencia de reacciones cruzadas de anticuerpos
dentro de la misma clase (proteínas eritropoyeticas) puede ser confusa.
- Reacciones alérgicas: no hubo informes de reacciones alérgicas serias o anafilaxia asociadas
con la administración de eritropoyetina recombinante humana. En pacientes con
insuficiencia renal crónica, rara vez se observaron erupciones cutáneas y urticaria de naturaleza
moderada y pasajera. No hubo evidencia de desarrollo de anticuerpos a la eritropoyetina
recombinante humana, incluyendo los pacientes que recibieron la droga por vía
endovenosa durante 2 años. De cualquier manera, si se presenta una reacción anafiláctica,
debe ser inmediatamente discontinuada la terapia con eritropoyetina recombinante humana
e iniciar la terapia adecuada. En pacientes infectados con HIV, tratados con zidovudina
que tuvieron reacciones urticarianas se relacionó este evento con la inmunosupresión
inducida por el HIV o a una exposición anterior a productos sanguíneos.
- Hipertensión: hasta el 80% de los pacientes con insuficiencia renal crónica tienen antecedentes
de hipertensión. La presión sanguínea puede elevarse durante la terapia con eritropoyetina
recombinante humana en pacientes con insuficiencia renal crónica (dializados
o no). Durante la fase temprana del tratamiento cuando se está elevando el hematocrito,
aproximadamente el 25% de los pacientes en diálisis pueden requerir una terapia antihipertensiva.
- Convulsiones: en pacientes con insuficiencia renal crónica, la relación entre la terapia
con eritropoyetina recombinante humana y las convulsiones es incierta. Sin embargo, parece
haber un índice mayor de convulsiones durante los primeros 90 días de terapia (presentándose
en aproximadamente el 2,5% de los pacientes), cuando se compara con los
periodos subsiguientes.
En ensayos clínicos con eritropoyetina recombinante humana en pacientes infectados con
HIV tratados con zidovudina, 10 pacientes experimentaron convulsiones. En general, estos
eventos parecen estar relacionados con una patología subyacente tal como meningitis o
neoplasma cerebral y no a la terapia con eritropoyetina recombinante humana.
- Eventos trombóticos: durante la hemodiálisis los pacientes tratados con eritropoyetina recombinante
humana, pueden requerir un aumento en la anticoagulación con heparina. No
se ha establecido una relación estadística entre el aumento del hematocrito y el índice de
eventos trombóticos. En pacientes con insuficiencia renal crónica (dializados o no) han
ocurrido eventos trombóticos tales como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular,
ataque isquémico pasajero.
- Pacientes con insuficiencia renal crónica: en todos los estudios clínicos realizados la administración
de eritropoyetina recombinante humana fue generalmente bien tolerada, sin
tomar en cuenta la vía de administración.
Eventos informados ocurridos dentro de varias horas después de la administración de eritropoyetina
recombinante humana, fueron escasos, moderados y pasajeros e incluían síntomas
de tipo gripal tales como artralgia y mialgia.
En estudios clínicos realizados con eritropoyetina recombinante humana en pacientes dializados,
los efectos adversos más frecuentes informados fueron: hipertensión; dolor de cabeza;
taquicardia; náuseas/vómitos; coagulo de acceso vascular; falta de aliento; hipercalemia
y diarrea.
Otros efectos colaterales informados fueron: artralgias; edema; fatiga; dolor de pecho;
reacción cutánea (en el lugar de la administración); astenia; vértigo; convulsión; accidente
cerebrovascular; ataque isquémico pasajero e infarto de miocardio.
- Pacientes cancerosos en quimioterapia: en estudios doble ciego, controlados con placebo,
aunque se notaron algunas diferencias estadísticamente significativas entre los pacientes
tratados con eritropoyetina recombinante humana y los tratados con placebo, el perfil
total de seguridad de la eritropoyetina recombinante humana parece ser consistente con el
proceso de la enfermedad de un cáncer avanzado.
Los efectos adversos observados fueron:
pirexia; diarrea; náuseas; vómitos; edema; astenia; fatiga; falta de aliento; parestesias;
infección respiratoria superior; vértigo y dolor en el pecho.
Los datos disponibles de modelos tumorales en animales y determinaciones de la proliferación
de células tumorales sólidas de biopsias de especímenes clínicas en respuesta a la
eritropoyetina recombinante humana, sugieren que no potencia el crecimiento de tumores.
Sin embargo como factor de crecimiento, no puede excluirse la posibilidad de que la eritropoyetina
recombinante humana pueda potenciar el crecimiento de algunos tumores,
particularmente mieloides.
- Pacientes infectados con HIV tratados con zidovudina: en estudios doble ciego, controlados
con placebo, no hubo diferencia significativa entre los grupos de tratamiento en la incidencia
de los eventos señalados a continuación: pirexia, fatiga, dolor de cabeza, tos,
diarrea, erupción, congestión respiratoria, náuseas, falta de aliento, astenia, reacción cutánea
(en el sitio de la administración), vértigo.
La eritropoyetina recombinante humana no estuvo asociada con incrementos significativos
de las infecciones oportunistas o de la mortalidad. Los niveles de antígeno sérico parecen
no incrementarse. Datos preliminares no mostraron aumento de la replicación de HIV en
líneas de células infectadas "in vitro".
Sobredosificación
La máxima cantidad de eritropoyetina recombinante humana que se puede administrar
con seguridad en dosis única o múltiples, no ha sido determinada.
La terapia con eritropoyetina recombinante humana puede dar como resultado policitemia,
si no se controla cuidadosamente el hematocrito y se ajusta la dosis. Si se excede el rango
deseado, puede suspenderse temporariamente la eritropoyetina recombinante humana
hasta que el hematocrito vuelva al rango deseado; puede entonces reasumirse la terapia
con eritropoyetina recombinante humana usando una dosis más baja (ver posología y administración).
Si preocupa la policitemia, puede indicarse flebotomía para disminuir el hematocrito.
Ante la eventualidad de una sobredosificación concurrir al Hospital más cercano o comunicarse
con los Centros de Toxicología:
- HOSPITAL DE PEDIATRÍA RICARDO GUTIÉRREZ: Tel. (011) 4962-6666 / 2247
- HOSPITAL A. POSADAS: Tel.: (011) 4654-6648 / 4658-7777
Presentaciones
Envases conteniendo 1 frasco ampolla de 1 ml.
Uso hospitalario: envases conteniendo 10 frascos ampolla de 1 ml.
Condiciones de conservación y almacenamiento
Almacenar entre 2 y 8 °C, protegido de la luz. No congelar ni agitar.
Mantener éste y todos los medicamentos en su envase original y fuera del alcance de los
niños.
Esp. Med. autorizada por el M. S. y A.
Certificado N° 43.661
Laboratorio Elea S.A.C.I.F. y A.
Sanabria 2353, CABA
Director Técnico: Isaac J. Nisenbaum, Farmacéutico.
Elaborado en Villegas 1320/1510,
San Justo, Pcia. de Buenos Aires.
Ultima revisión: Marzo/2005
53397-00 1-dil-m